Una canción creada por Luis Lopez
Una canción creada por Luis Lopez
(Suave rumor de maracas)
¡Ay, mi amor!
Escucha el cantar de mi alma.
Esta noche es tuya y mía,
vida consentida.
¡Dímelo con un beso!
Camino por las calles de La Habana vieja,
bajo la luz de una luna que nos aconseja,
el perfume de los jazmines en tu ventana,
me dice que te amaré hasta la mañana.
Tu mano entre la mía es mi único tesoro,
no hay oro en el mundo que valga lo que adoro.
Es el compás de tus pasos al caminar,
el que me enseña de nuevo a respirar.
La brisa del malecón nos viene a abrazar,
y el violín del destino empieza a sonar.
Vida consentida, mi dulce ilusión,
eres el latido de mi corazón.
En un suspiro te entrego mi ser,
prometo amarte al amanecer.
Vida consentida, pedazo de cielo,
por ti yo daría todo mi desvelo.
No me dejes nunca, mi tierno querer,
que sin tu mirada no puedo vivir, no puedo vencer.
La trompeta llora una dulce melodía,
que me recuerda tu risa y tu alegría.
El saxofón susurra notas de pasión,
envolviendo nuestras almas en esta canción.
Tus ojos me miran con tanta ternura,
que borran del alma toda mi amargura.
Eres la estrella que guía mi andar,
el puerto seguro donde quiero encallar.
No hay distancia que pueda nuestro amor apagar,
porque en cada latido te vuelvo a encontrar.
Vida consentida, mi dulce ilusión,
eres el latido de mi corazón.
En un suspiro te entrego mi ser,
prometo amarte al amanecer.
Vida consentida, pedazo de cielo,
por ti yo daría todo mi desvelo.
No me dejes nunca, mi tierno querer,
que sin tu mirada no puedo vivir, no puedo vencer.
Y si el tiempo decide alejarnos un día,
yo sé que en el viento estará tu armonía.
Porque este bolero que hoy te dedico,
es un lazo eterno, sagrado y bonito.
¡Siente el piano, mi bien!
¡Escucha cómo canta el corazón!
El humo del tabaco dibuja tu silueta,
en esta noche bohemia de un amor de poeta.
Las copas brindan por este gran amor,
que aleja la lluvia y calma el dolor.
Cada palabra que sale de mi pecho,
va directa al nido que juntos hemos hecho.
Eres mi musa, mi reina, mi altar,
la única mujer a la que he de adorar.
Quédate conmigo para siempre jamás,
que en este viaje tú eres mi paz.
Vida consentida, mi dulce ilusión,
eres el latido de mi corazón.
En un suspiro te entrego mi ser,
prometo amarte al amanecer.
Vida consentida, pedazo de cielo,
por ti yo daría todo mi desvelo.
No me dejes nunca, mi tierno querer,
que sin tu mirada no puedo vivir, no puedo vencer.
Vida consentida...
Siempre tuya, siempre mía.
(La trompeta se apaga lentamente)
¡Ay, qué nota este amor!
Hasta el fin del mundo...
Te quiero, mi vida.
(Silencio)