Una canción creada por Luis Lopez
Una canción creada por Luis Lopez
(Salsa beat intensifies with soaring violins and sharp brass section)
¡Oye, Nueva York! Ciudad de luces frías.
Donde el asfalto guarda secretos de ayer.
¡Salsa brava, mi gente!
Nueva York, ciudad gigante de metal y de cristal
donde los hombres vienen a pagar las culpas que en su tierra no se cobran.
Aquí el frío te cala hasta el alma y el viento te llama por tu nombre,
caminando entre rascacielos buscando el destino que se perdió en el mapa.
Llegamos con sueños cargados en maletas viejas de cartón,
sabemos que el precio es alto, viviendo en un juego de gran ilusión.
Donde los hombres aprenden a llorar por amor,
en esta jungla de cemento que no conoce el calor.
Prefiero ser cola de ratón allá en mi tierra soñada,
que cabeza de león en Nueva York, sintiendo mi alma cansada.
(¡Salsa! ¡Y suena la orquesta!)
Donde fuiste un rey entre reyes, allá donde el sol siempre brilla,
aquí eres uno más en la fila, peleando por una sencilla semilla.
Las noches son largas, las luces no dejan ver las estrellas del sur,
y el eco de un bolero olvidado se pierde bajo el cielo de tul.
Trabajo constante, los años se escapan sin darnos aviso ni espera,
solamente el recuerdo nos queda de aquella lejana y eterna primavera.
Donde los hombres aprenden a llorar por amor,
en esta jungla de cemento que no conoce el calor.
Prefiero ser cola de ratón allá en mi tierra soñada,
que cabeza de león en Nueva York, sintiendo mi alma cansada.
(Orchestral breakdown with soaring strings and rhythmic piano montuno)
La nostalgia es un peso que llevamos en la espalda,
cada paso que damos, la memoria nos respalda.
¿Para qué el oro si el pecho está vacío y frío?
¿Para qué el trono si el río no es el mío?
¡Ay, mi tierra, cómo te extraño!
El neón parpadea marcando el tiempo que ya no podemos recuperar,
la orquesta filarmónica toca la pena de quien se atrevió a cruzar.
No es desprecio a la gloria, es el valor de la raíz que se queda,
donde el abrazo es sincero y no hay fachada que nunca se enreda.
Seguimos luchando, el ritmo no para, la clave nos marca la vida,
pero en el fondo del alma, llevamos la herida de la despedida.
Donde los hombres aprenden a llorar por amor,
en esta jungla de cemento que no conoce el calor.
Prefiero ser cola de ratón allá en mi tierra soñada,
que cabeza de león en Nueva York, sintiendo mi alma cansada.
Nueva York, gigante de hierro, me diste la fuerza pero me quitaste el calor.
Prefiero mi tierra, prefiero mi gente.
¡Salsa, hasta la muerte!
(Violin solo fades into the steady salsa beat)
¡Se acabó, Nueva York!