[female
vocals] (
Piano
suave,
violines
creciendo)
Ay,
mi
amor...
Qué
ironía
de
la
vida.
Escucha.
Cuando
me
tenías
en
tus
brazos,
y
yo
era
toda
tuya
sin
medida,
te
entregué
los
sueños,
los
pedazos,
complaciéndote
en
cada
herida.
Yo
era
tu
norte,
tu
paz,
tu
calma,
la
que
cuidaba
tus
pasos
cada
día,
te
entregué
hasta
el
alma,
con
toda
la
fe
que
yo
tenía. ¿
Te
pareció
tan
poco
lo
que
pude
darte? ¿
Tan
pequeño
mi
amor
para
tu
vanidad?
Que
saliste
a
la
calle
a
buscar
en
otra
parte,
lo
que
tenías
de
sobra
en
mi
verdad. ¿
Te
pareció
tan
poco? ¡
Ay,
dios
mío! ¡
Qué
dolor,
qué
vacío!
Fui
tu
confidente,
tu
fiel
compañera,
la
que
en
el
frío
te
daba
el
calor,
mirando
al
mundo
de
forma
sincera,
sin
pedir
nada
a
cambio
de
mi
amor.
Pero
el
ego
es
ciego,
mi
vida,
no
valoraste
el
oro
que
tenías,
la
puerta
quedó
bien
abierta,
partida,
por
las
mentiras
que
tú
me
vendías. ¿
Te
pareció
tan
poco
lo
que
pude
darte? ¿
Tan
pequeño
mi
amor
para
tu
vanidad?
Que
saliste
a
la
calle
a
buscar
en
otra
parte,
lo
que
tenías
de
sobra
en
mi
verdad. ¿
Te
pareció
tan
poco? ¡
Qué
pena
contigo! ¡
Te
quedaste
sin
abrigo! (
Orquesta
en
crescendo,
saxofón
melancólico)
Ahora
que
el
tiempo
te
puso
en
tu
sitio,
que
buscas
aquello
que
un
día
dejaste,
entiende
que
el
daño
es
un
precipicio,
y
es
muy
tarde
por
el
error
que
pagaste. ¡
Ya
no
hay
vuelta
atrás! ¡
No
hay
lugar
para
ti!
Ya
no
hay
cenizas,
se
apagó
la
llama,
la
orquesta
calla
ante
tu
desamor,
no
esperes
que
esta
mujer
te
reclame,
porque
ya
estoy
lejos
de
tu
dolor.
Fue
mi
entrega
pura,
mi
entrega
real,
lo
que
tú
pisaste
con
tanta
frialdad,
pero
hoy
brilla
el
sol
y
al
final
del
umbral,
me
libero
al
fin
de
tu
oscuridad. ¿
Te
pareció
tan
poco
lo
que
pude
darte? ¿
Tan
pequeño
mi
amor
para
tu
vanidad?
Que
saliste
a
la
calle
a
buscar
en
otra
parte,
lo
que
tenías
de
sobra
en
mi
verdad. ¿
Te
pareció
tan
poco? ¡
Adiós,
mi
amor! ¡
Se
acabó
el
dolor! (
Violines
desvaneciéndose,
piano
solo)
Te
pareció
tan
poco...
Qué
triste
tu
destino.
Ya
no
me
busques,
sigue
tu
camino. ¡
Ya
no
más! ¡
Qué
pena!